Asesinar a un periodista es silenciar la verdad: exigimos justicia por Mateo Pérez Rueda

Mateo Pérez Rueda tenía 25 años y su voz. Eso bastó para que, con su medio El Confidente de Yarumal, incomodara a los poderosos criminales afincados en el norte de Antioquia. Él tenía una página de Facebook, una cuenta de Instagram y la convicción de que su comunidad merecía saber lo que estaba pasando. Contar lo que pasa en Yarumal, en Briceño, en Valdivia o en Ituango es un acto de valentía con el que puede perderse hasta la propia vida. 

El 5 de mayo Mateo salió a hacer periodismo. No volvió. Después de días intentando recuperar el que se presumía era su cuerpo, una comisión humanitaria consiguió recuperar los restos humanos. Los criminales impusieron el silencio y nosotros nos negamos a aceptarlo. 

Lo que le pasó a Mateo no es una tragedia aislada, es el resultado predecible de una sociedad que lleva décadas mirando hacia otro lado mientras sus periodistas trabajan bajo amenaza, estigmatización, persecución y precariedad. La situación es peor para quienes ejercen este oficio en regiones asoladas por el conflicto, desprotegidos por todos incluyendo a un Estado que le tiembla la voz cuando debe alzarla por ellos. Callar a quien informa es eficaz para los criminales, callarse cuando callan al que informaba es una vergüenza.

Desde El Veinte llevamos seis años advirtiendo que la libertad de expresión  no se erosiona únicamente con normas, también puede minarse con simples insinuaciones que antagonizan a la prensa o que buscan que la sociedad desconfíe de ella. Y la prensa se debilita más cuando un gobierno, éste o cualquier otro,  prefiere dejar de admitir la realidad por preservar iniciativas políticas. 

Exigimos al Estado colombiano: 

  • Que se investigue este crimen como un homicidio motivado por la actividad periodística, que se aplique la Resolución 0119 de 2026 prevista para tal efecto y que la investigación siga el hilo de lo que reportaba Mateo, así como se concentre en investigar el por qué asesinaron a un periodista ampliamente reconocido por su actividad. 
  • Que el Gobierno nacional deje de pasar por alto la política pública de protección a la prensa.
  • Que sea un presupuesto para cualquier esfuerzo de paz, presente o futuro y bajo cualquier designación, que el actor armado ilegal se obligue a respetar la actividad periodística y la vida, integridad y seguridad de quienes la ejercen. 
  • Que se proteja de inmediato a los familiares, fuentes conocidas y colegas de Mateo que se encuentren en cercanías al lugar del homicidio, con la participación activa de la Unidad Nacional de Protección.

A Mateo lo asesinaron por hacer preguntas que otros no se atrevían a hacer. Por publicar lo que otros preferían no ver. Por ejercer su oficio  en un lugar donde eso tiene un costo enorme.

Mientras llega la justicia, rara vez pronta y eficaz, El Veinte recuerda el trabajo periodístico de Mateo e invita a la ciudadanía a consultarlo en @el_confidente_yarumal. Su dedicación y coraje serán por siempre fuente de inspiración. 

Nuestras sentidas condolencias a todos quienes tuvieron el privilegio de conocer al valiente Mateo Pérez Rueda.

El Veinte

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