Investigar al poder no convierte a la prensa en enemiga

Para El Veinte resulta preocupante que Carlos Suárez, presidente de la Junta Directiva de Ecopetrol y uno de los principales estrategas de la campaña del presidente Abelardo De la Espriella, haya calificado a La Silla Vacía y a la revista Cambio como “portales activistas” y haya afirmado que estos medios son enemigos suyos y del Gobierno.

El pasado 4 de octubre, un día antes de estos señalamientos, Suárez se refirió al proyecto político del Gobierno en términos de una guerra. “Ganamos la batalla de 2026, pero para ganar la guerra hay que ir a por 2027 y 2030”, afirmó al hablar de las próximas elecciones.

Nos preocupa especialmente que este lenguaje de batalla y de guerra coincida con una forma de referirse a la prensa como enemiga del Gobierno. Al día siguiente, Suárez calificó a La Silla Vacía y a Cambio como medios que se “disfrazan” de periodismo y, al referirse particularmente a La Silla, afirmó que los “actores políticos reciben respuesta política”. Esta asociación resulta especialmente preocupante cuando quien la hace ocupa la presidencia de la Junta Directiva de Ecopetrol y hace parte del entorno político más cercano al Presidente.

Investigar a quienes ejercen el poder, hacer preguntas incómodas y publicar información que puede resultar desfavorable para un Gobierno hace parte del ejercicio de la libertad de expresión y del periodismo. Un medio no se convierte en enemigo del Gobierno por investigarlo, cuestionarlo o publicar información sobre sus funcionarios, asesores o personas cercanas.

La Corte Constitucional ha advertido que las expresiones provenientes de personas que ejercen autoridad tienen una repercusión especial en el debate público y pueden contribuir a escenarios de deslegitimación y hostigamiento contra periodistas. En la Sentencia SU-432 de 2025, la Corte se refirió a estos riesgos. En la misma línea, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH ha llamado la atención sobre los efectos que pueden tener los discursos estigmatizantes provenientes de personas con poder sobre el ejercicio periodístico.

Por eso, no es menor que después de hablar de una “guerra” política para los próximos años se presente a medios de comunicación como enemigos y se anuncie una “respuesta política” frente a ellos. No corresponde a quienes ejercen posiciones de poder decidir qué medios son legítimos, cuáles son “activistas” o cuáles merecen una respuesta por investigar sus actuaciones.

Este episodio se suma a una serie de situaciones que han generado preocupación sobre las condiciones para ejercer el periodismo durante este Gobierno. La FLIP ha documentado desde enero 14 agresiones contra periodistas y medios provenientes del presidente y de personas de su entorno político e institucional, entre ellas casos de estigmatización, acoso judicial y obstrucción al trabajo periodístico. También ha advertido sobre señalamientos contra medios a los que se presenta como actores políticos, restricciones en la relación entre el Gobierno y la prensa y solicitudes de rectificación promovidas desde el entorno del Presidente.

La libertad de expresión no puede depender de que un Gobierno considere a un medio amigo o enemigo. Tampoco puede depender de que una investigación resulte conveniente o incómoda para quienes ocupan posiciones de poder.

Quienes ejercen cargos de autoridad tienen una responsabilidad especial frente a la forma en que se refieren a periodistas y medios de comunicación. Las diferencias con una investigación periodística pueden y deben discutirse públicamente, aportar evidencia, solicitar correcciones cuando corresponda y utilizar los mecanismos legales existentes. El señor Suárez está abusando de su poder y podría estar incurso en faltas disciplinarias. Presentar a quienes investigan al poder como enemigos o actores políticos que deben recibir una “respuesta” puede, en cambio, contribuir a crear un entorno de hostilidad y generar un efecto inhibidor sobre el periodismo.

Invitamos a la sociedad civil colombiana a respaldar el periodismo independiente que enfrenta amenazas por parte de la nueva administración nacional. 

El Veinte

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